Busco un trocito de campo en la Costa de la Luz
En algún lugar entre los vientos del Atlántico y los campos dorados de Andalucía, cerca de la Costa de la Luz, camina un chico joven de 60 años.
Sí… joven.
Porque hay personas que cumplen años, pero nunca envejecen por dentro.
Este hombre no busca riqueza, ni coches brillantes, ni grandes ciudades.
Solo busca algo muy pequeño…
Un trocito de campo
Un rincón de tierra donde el sol salga sin prisa, donde el viento del océano llegue limpio y donde las noches tengan estrellas.
Quizá un pequeño terreno olvidado en algún lugar tranquilo cerca de Vejer de la Frontera o en los campos de La Janda.
Allí quiere construir algo sencillo: una pequeña casita humilde, hecha con paciencia y manos tranquilas.
Una vida simple
Nada grande.
Solo lo suficiente para vivir.
Un pequeño huerto con tomates, patatas, calabazas y algunas gallinas caminando libres por el suelo.
El agua de lluvia recogida en un depósito.
El sol transformado en energía.
Y la tierra dando alimento.
Un mensaje al viento del Atlántico
Este chico joven cree todavía en algo muy antiguo: que compartir la tierra es sembrar futuro.
Si a alguien le sobra un trocito de campo…
un terreno olvidado, un rincón que nadie usa…
y quiere ofrecerlo, prestarlo o donarlo…
aquí hay un hombre sencillo dispuesto a vivir en armonía con la tierra.
A cambio ofrece algo que no se compra en ningún banco:
- Cuidar el terreno
- Mantener la tierra viva
- Plantar árboles
- Cultivar comida sana
- Agradecer cada amanecer
Porque a veces los grandes sueños del mundo empiezan con algo muy pequeño:
Un trocito de tierra
Un huerto.
Una pequeña casa.
Y una persona que todavía cree en la vida.

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